el minero y la diosa

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¿Para qué buscar?

Quizás para dejar de buscar. O más bien para que desaparezca el buscador y aparezca el mensajero silencioso. A ese momento de auto-aceptación lo llamo “despertar” y a su continuidad dinámica, vivida: la inspiración.

El místico busca a Dios, pero el artista se conforma con la diosa, su musa personal.
Todos somos artistas, creadores, lo sepamos o no. Tambien somos de alguna manera mineros buscando nuestra mina de oro. Dicen que el silencio es oro. ¿Y si se tratara tan sólo de que cuando nos aceptamos, cuando nos dejamos de juzgar, se detienen los ruidos interiores y podemos entonces aclarar la visión, y ver los tesoros que siempre tenemos delante? Eso, a mi parecer, es encontrar nuestra mina de oro.